REFLEXIONES

Permíteme compartir contigo y a través de estas páginas mis pensamientos, plenos de agradecimiento para contigo, quien eres parte de aquellos que han hecho posible mi carrera.

Reflexión 001:“De Vuelta en los Escenarios”

Siempre se vuelve al primer amor; siempre se vuelve a los escenarios. El músico los necesita, el cantor, el actor, el artista, lo lleva en la sangre, sueña con él todo el tiempo. Es el espacio natural donde entregar su arte hasta quedar vacio para volver a llenarse de esa pasión que lo alimenta, que lo ilusiona, que lo hace trepar a lo más alto, desde donde se ve un mundo maravilloso muy diferente al que nos toca ver cada día y a veces nos duele.

El escenario es un romance indescriptible, donde los sueños pueden hacerse realidad en un instante y luego desaparecer sin dejar huellas, pero lo llevas en el alma, un espacio creado para ir más allá de lo que imaginas. A veces es mucho más que arte. Es la belleza misma con su mejor vestido coronada de luces que suben y bajan en una síntesis casi perfecta de la creatividad, que no tiene techo, pero tiene el piso del escenario que nunca te da la espalda ni te niega su abrigo.

Los escenarios saben mejor que nadie que la vida es una obra de teatro donde no hay ensayo para corregir los errores. Por eso hay tantas mañas, tantos dobleces, tantas ingratitudes, tantas deudas inútiles que pudieron evitarse si no hubiéramos prometido tantas cosas que después se nos olvidan.

Jerónimo.


Reflexión 002: “Cuando Nace Una canción”

Se me acelera el corazón y tiene música mi voz cuando por mi mente anda una canción queriendo nacer.

Es algo maravilloso ver y sentir como empieza a latir lentamente, desde el mismisimo corazón de la tierra, y luego despierta como una flor al amanecer y su perfume te mata de a poco pero no te mata; solo te acaricia y te da las gracias por haberle permitido nacer.

Que hermoso es el suspiro de Dios cuando él pone su música, es una melodía celestial que no debería detenerse nunca, tal como hacen las olas que repiten su diálogo con la arena de la playa, en un lenguaje secreto que nadie ha podido descifrar, pero que esta ahí no más, mojandote los pies para refrescarnos la mente.

Cuando nace una canción, hay en el cielo una explosión de júbilo y alegría que estalla en mil colores y es casi imposible explicar ese parto creativo sin tiempo en el tiempo.

A veces, escribir una canción es como pescar, hay que esperar el momento justo en que la inspiración pasa, montarse en ella y dejarse llevar río abajo hasta el lugar donde finalmente se deja atrapar y te cuenta esa historia que nunca imaginaste que podrias escibir.

Que lindo... ¿no?

Jerónimo.


Reflexión 003: “Mi Vieja Guitarra”

Temprano en esta mañana sali a caminar y el viento me fue trayendo historias que creí habían dejado de ser mías, porque últimamente nos las había visitado; pero no, todavia me pertenecen y siguen en el mismo lugar que las dejé, cuando pase por ellas en medio de una noche silenciosa y me entretuve recordando esos momentos irrepetibles, porque nada sucede de la misma manera dos veces.

Recordé por ejemplo mi primera guitarra, la que dormía conmigo y se dejaba acariciar hasta que yo me dormía y al despertar el calorcito de la madera pegada a mi cuerpo volvia a encender los sueños de cantor que nunca me han abandonado desde que supe lo que era un sueño.

Muchos supieron de mí por aquella guitarra. Con ella compuse las primeras canciones, las que luego me llevaron a recorrer paises y escenarios como si el mundo no tuviera fronteras, como si todo te perteneciera y nada fuera tuyo sino de aquellos que un día descubrieron a través de una canción que la vida no espera el próximo tren. La vida siempre es ahora, nunca es después, por eso los calendarios nos van diciendo cual es la próxima estación, para que estemos atentos y no nos perdamos buscando en el lugar equivocado lo que tenemos delante de nuestras narices.

Las canciones me enseñaron a reciclar el tiempo en pentagramas imaginarios que voy descubriendo mientras sigo andando. Una palabra me seduce, otra me atrapa y, cuando ya parece que se queda conmigo, vuelve y me deja solo para que la estrañe y tenga que recordarla escribiendo lo que imagino que me quiso decir mientras se dejaba amar.

No se, pero hoy me desperté pensando en aquella guitarra que un día se quedo esperando en aquella vieja pensión mientras yo volvia a buscarla y cuando regrese, alguien se la había llevado, pensando que no tenía dueño y me dejo sin ella. ¡Cómo me gustaría volver a tenerla! Si alguien se la encuentra en algún lugar, díganle que aún la sigo esperando. Que nunca la he olvidado. Tiene la marca de mis dientes en el costado izquierdo de su cara. La marqué de esa forma para reconocerla entre todas las guitarras que he tenido.

Jerónimo.


Reflexión 004: “Viviendo Hoy Mis Sueños de Niño”

Si tengo que traducir en lenguaje natural las emociones que he vivido y vivo a través de la música, tengo que decir símplemente, "¡sin palabras!!"

Son tantas las imagenes que tengo en mi mente de esos momentos que, si me hubiera dado cuenta que ninguno volvería a repetirse de la misma manera, hubiera estado más atento para recordar cada detalle sin perderme nada, porque todos tuvieron y tienen su encanto."Soñaba con gente levantando las manos aplaudiendo o estirando sus manos tratando de tocarme."

Desde que era apenas un niño supe que mi camino estaba marcado y no era otro que este, que ahora estoy recorriendo. Soñaba casi todas las noches y siempre me veía rodeado de mucha gente tratando de hablarme; gente levantando las manos aplaudiendo o estirando sus manos tratando de tocarme. Me gustaban esos sueños y se los contaba a mis padres y ellos me tocaban la cabeza y se reían. Ahora cuando subo a un escenario y la gente levanta sus manos y aplaude, o tratan de tocarme, es como si reviviera una y otra vez aquellos sueños de mi niñéz, pero ahora son reales, los puedo ver y también los puedo tocar y compartirlos con todos ustedes que están leyendo esta página.

Lo que ha de ser ya está escrito, solo hay que saber interpretar lo que leemos para poder vivirlo.

Jerónimo.


Reflexión 005: “Nacido Para Cantar”

Tal vez por que nunca dude acerca de mi destino irrenunciable de ser quien siempre quise ser, un cantante. Pude resistir en los momentos difíciles por los que me tocó atravesar, pasar en medio de pérdidas y desengaños porque había algo en mi interior que me decía, “esto no es nada, sigue andando; la tormenta pasará y llegará la calma y tendrás lo que tanto deseas, veras brillar el sol de un nuevo día y nadie podrá quedarse con lo que es tuyo; no te detengas, sigue andando, porque esto del canto, la música, es espectáculo; es mucho más que un deseo apasionante, es el mandamiento que debe respetar y cumplir, hasta sus últimas consecuencias, el verdadero artista.”

Ignorar estos principios es arriesgarse a perderlo todo y quedarse sin nada. No estoy hablando de lo material, estoy hablando de la esencia, del don precioso que te regala la naturaleza y eso es algo que sobrepasa lo inimaginable, un mundo donde no se conocen fronteras que sentencien las capacidades que cada uno tiene; La palabra imposible no existe, hay que borrarla del calendario y de las emociones para que nada impida que más tarde o más temprano se cumpla el plan perfecto de Dios. Es una tarea de valientes creados para embellecer la humanidad con el arte, el buen gusto y los valores que cada individuo posee.

Si pudiéramos entender este principio inalienable del hombre, el mundo no estaría pasando por tanta incertidumbre y conflictos que parecen no tener fin y es que, contrariamente a lo que cualquiera puede imaginar, todo tiene su razón de ser. La vida sin música es gris, fría y hasta agresiva. La música le pone la pausa que necesita el ritmo vertiginoso en que nos movemos. A través del arte se nutre el espíritu de manera tal, que produce cambios interiores que marcan la diferencia entre vivir por vivir o vivir con alegría, como lo hace la naturaleza misma comenzando por los pájaros que, desde el amanecer, comienzan a cantar dando gracias por la luz de un nuevo día. "Yo en la vida nunca quise otra cosa que cantar, el que nació para esto canta hasta el día final."

Haber nacido para cantar es un hermoso regalo que siempre he querido compartir con la gente, porque para eso me fueron dados los dones y el talento que poseo. Alegrar los corazones deprimidos, sembrar el mundo de canciones, recobrar la esperanza, recuperar los sueños, enamorarnos de nosotros mismos para poder dar amor y recibirlo, es una tarea que no puede quedarse esperando a las puertas del mañana. Tiene que ser ahora.

Si hay algo que con urgencia necesitamos todos, es amor. Si ustedes buscan detrás de mis canciones sabrán por qué digo lo que digo y canto lo que canto. Nada me alegra más que ver la emoción de la gente cuando estoy cantando, es algo que solamente se puede entender desde adentro, donde no hay rivalidades ni envidias que puedan empañar esos momentos de felicidad, la mediocridad no tiene espacio para aturdirnos, todo es armónico y perfecto cuando sabemos hacia donde vamos. El resto llega por añadidura.

No hay correr tras la fama, ella es de todos y no es de nadie, es del que está de turno y por si fuera poco, ella es como el poder: te acaricia, te abraza, te besa y se va. Yo en la vida nunca quise otra cosa que cantar, el que nació para esto canta hasta el día final.

Jerónimo.


Reflexión 006: Artistas, ¡A Escena!

Dicen que los artistas, los poetas, músicos, cantores, pintores, escritores, actores, bailarines, son seres especiales. Me refiero a aquellos que nacieron para el arte, que lo llevan en la sangre, en la piel, en la mirada, en los poros, en el aire que respiran; que disfrutan de lo que la vida les da. Sienten ese regalo natural como si no les perteneciera y, a la vez, lo abrazan con todas sus fuerzas para sentirlo en cada latido del corazón y compartirlo con las caricias del viento, con el asombro de la risa o el llanto; con el amor o el desamor, dejarse llevar por la inspiración desesperada de un verso que no termina de nacer para ponerle la melodia que brota del alma, amplificando los sentidos que transforman los afectos hasta volverlos puros, nobles e inocentes.

"El artista se entrega con su mejor sonrisa, sin importar cuanto dure ni quien disfrutará de ella."Los artistas son seres especiales. Sin siquiera proponerselo o insinuarlo, son asi por que nacieron con ese don especial que les ha dado Dios, por una razón que solo Dios conoce y que forma parte de todo un misterio inesplicable para el hombre, mas no para el creador. Es un todo que tiene que ver con la inmensidad del mar,con la noche,con las estrellas, con el azul infinito del cielo, allá donde se junta con el mar, para volverse uno formando paisajes de increible belleza, de un mundo para muchos irreal, pero posible.

Los verdaderos artistas aman tanto lo que hacen como aman a la gente para quienes dan lo que tienen. Saben que amar es el principio de toda conquista, de toda entrega; de toda causa noble que proyecta ternura, tal como lo hace una rosa cuando ofrece su mejor perfume en ese espacio del tiempo en que muestra toda su belleza guardada durante largos meses pero que, al fin, ve la luz con su mejor sonrisa, sin importar cuanto dure ni quien disfrutará de ella. Ese es su tiempo y nada ni nadie lo puede cambiar; puro arte, pura sabiduria divina, enseñándonos secretos guardados desde la misma creacion del mundo.

Los artistas nacieron para vivir y darle la oportunidad a muchos de ver y vivir la vida como sólo ellos saben hacerlo. Despertar cada mañana para descubrir casi con asombro que aún se puede seguir...sintiendo.

¡A escena los artistas!

¡Mientras el mundo exista, no se suspende la función!!!

Jerónimo.


Reflexión 007: Cuando Se Canta Con El Alma

Cualquiera podría pensar que estoy exagerando, pero no. Si el alma no canta, la expresión no tiene vida y sin vida no hay canto capaz de arrancarte una lagrima. Atreverte a decirle a alquien que lo amas o simplemente soñar mirando un cielo estrellado.

Cantar como lo pajaros aunque nadie te escuche, es cantarle a Dios, porque Suya es la vida del que canta. Lo demás es la historia poética del sentimiento hecho canción.

Cuando apenas era un niño –dice mi madre, que me escuchaba cantar y cantar durante todo el día. Era mi juego preferido. Había nacido conmigo esa vocación que con el tiempo se apoderó de mi vida hasta dominarme por completo. Es algo fascinate, superior a mis fuerzas. Una atracción a la cual nunca le he podido decir no. Es una pasión interminable, un fuego abrazador que se lleva por dentro donde suceden las historias más increíbles jamás contadas.

"Las manos cantan. Los gestos, la mirada, el cuerpo, es una adicción dificil de controlar."Las manos cantan. Los gestos, la mirada, el cuerpo, es una adicción dificil de controlar. Por eso cuando a veces escucho de algún joven adicto a las drogas me estremezco de solo pensar como podrá salir de eso...

La música esta en mi mente día y noche; sueño con ella y no pocas veces me he levantado en las madrugadas a escribir o componer una canción que luego, para mi asombro, termina siendo un gran éxito.

La música de la canción con la cual gané en España el Festival de Benidorm, nació una madrugada. Yo no se si ustedes me entienden. Imagino que si por todos tenemos música dentro, algunos lo expresan, otros no lo hacen, pero la música está ahí.

¡Es tan lindo sentir los latidos de una canción cuando nace! No hay palabras que puedan explicarlo. Es como tratar de dibujar la sombra del viento cuando nos acaricia, o el rastro de las golondrinas cuando cortan el aire con sus alas.

Siempre recuerdo una noche mientras estaba cantando en un teatro de Tenerife, en las Islas Canarias, España: solté mis manos para entregarle una canción a la gente y apareció una luz entre mis dedos como si se abriera una flor. ¡Fué tal el efecto en mi voz que hizo llorar a medio teatro! No me pregunten por qué. Solo ocurrió una vez y ¡deseo con toda mi alma que vuelva a suceder por que fue hermoso!

Otra vez viajaba por la noche en una carretera solitaria; como de costumbre, iba cantando y mi voz comenzó a tener un volumen inmenso, ¡no paraba de crecer! Tuve la sensación que llegaba hasta el cielo y de allá volvía más pura, más penetrante. Nunca la volví a escuchar igual aunque lo he intentado, pero no la he podido encontrar en esa dimensión.

Esta locura mía por la música se parece y mucho, al misterio mismo de la vida, porque ¡sin vida no hay canto!

Jerónimo.

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